Aspectos curriculares del
Colegio de Ciencias y Humanidades
Presentación

Jorge González Rodarte

Me jubilé en la UNAM unos días antes de que la pandemia hiciera su inesperada aparición en la vida personal, profesional y política de todos. Por esto “me perdí” la brusca transición desde los salones y laboratorios y el espacio escolar comunitario hacia el aula virtual. No obstante, desde la resistencia antivirus he sido testigo atento de las impresionantes transformaciones sufridas en las prácticas escolares.

Algo que mostró la “transición virtual” son los dispares y desiguales recursos tecnológicos en los hogares de los docentes y los estudiantes. Y también la ausencia de una visión de largo plazo, tanto en el gobierno federal como en la UNAM, del sentido y objetivo de la educación en la revolución digital y su impacto en los escenarios de la socialización, los patrones de conducta y las prácticas educativas.

Después de la pandemia en el sistema educativo han sucedido cosas muy graves en escuelas del país. Dolorosos síntomas de malestar social, de descomposición. Los problemas son de tal magnitud que (pienso) es imposible para los docentes hacer como que no pasó nada y ejercer el oficio con los mismos contenidos y procedimientos prepandemia. La intervención digital en el aula implica no solo demandar más recursos, sino saber cómo utilizarlos y para qué.

El Colegio, si bien nunca construyó un modelo pedagógico alternativo, desde su fundación se significó por una fuerte actitud ética ante el fenómeno educativo. Sin embargo, los cambios sociales y políticos en el país también han tenido un fuerte impacto en el accionar del Colegio. Hasta antes de la pandemia, lo que un observador crítico podía señalar como problemas centrales en la vida del Colegio eran: la precarización del trabajo académico de los profesores interinos y de asignatura; la descomposición institucional y falta de credibilidad en sus profesores y en sus funcionarios; la lucha contra el acoso a las estudiantes en lo particular y a las mujeres en general; la escalada de violencia en los conflictos escolares; la caída de los niveles académicos en los cursos regulares, y en el bachillerato, los miniprogramas alternativos en los cursos de apoyo al egreso. Una situación bastante complicada y potencialmente explosiva.

Con la pandemia ninguno de estos problemas encontró solución. Lejos de ello, con el súbito tránsito del aula física al aula virtual, se multiplicaron e hicieron más complejos. Y al mismo tiempo hicieron más vital y extraordinario el desafío para los educadores en una de las instituciones emblema del bachillerato en México.

En este apartado de la colección recupero tres textos que es posible ayuden a entender la situación académica del Colegio hasta antes de la pandemia. El primero es un estudio monográfico sobre la didáctica del Colegio, elaborado a partir del registro digital y en línea de los informes de docencia de los profesores de carrera entregados en el ciclo 2009-2010 y terminado, en su versión completa, en 2019. Es un informe sobre las prácticas docentes en una institución donde se ha desarrollado lo más aproximado a una pedagogía innovadora en el bachillerato de nuestro país. No es un manual de didáctica, sino un estudio que combina un procesamiento cuantitativo presentado en tablas y cuadros, con un tratamiento cualitativo, etnográfico, que rescata los relatos de las experiencias escolares en los cursos según las vivieron y las escribieron los profesores. Aquí se muestra la manera en cómo se entendía y aplicaba el modelo educativo por la generación de los profesores fundadores del Colegio, buena parte de ellos actualmente ya jubilados, y que fuimos responsables de la elaboración de los programas de estudio unificados y de la construcción del andamiaje institucional de los consejos académicos y el consejo técnico.

El segundo texto es un ensayo sobre el modelo educativo elaborado en 2015 durante la revisión de los programas de estudio. Es una crítica a la fragmentación de la discusión dentro de las materias-asignaturas, situando el debate en el modelo por áreas que en el papel diferencia el plan de estudios del Colegio de otros bachilleratos, particularmente la ENP-UNAM. Se señalan puntos problemáticos y zonas oscuras en nuestra vida institucional, partes del curriculum oculto de un experimento que en su momento significó una bocanada de aire fresco y un impulso para la reforma de la universidad y el bachillerato en el país, y en el que aún podemos reconocer, en las prácticas escolares cotidianas de su personal docente, huellas de ese movimiento renovador que animó la vida del Colegio en sus primeros años y en las primeras generaciones de profesores y estudiantes.

El tercer texto es una secuencia didáctica realizada en 2018–2019, la última generación antes de la pandemia, trabajada a partir de autoentrevistas sobre temas del entorno cotidiano más inmediato del alumno, con técnicas de recopilación y producción de datos de la observación organizados como insumos para la discusión colectiva en el aula. El objetivo de aprendizaje disciplinario es problematizar el entorno cotidiano del alumno, caracterizado por la inseguridad en la escuela, la familia, la ciudad. Se trata de que el estudiante, a través de la discusión y reflexión sobre los resultados sistematizados, sea capaz de localizar los factores de riesgo existentes en los espacios en donde transcurre su vida cotidiana, y también sea capaz de identificar aquellos aspectos que fortalecen o debilitan a esas mismas instituciones, para que él mismo sea un factor que colabore conscientemente en el saneamiento y mejoramiento de los entramados sociales en los que participa.

Documentar para dar a conocer, compartir, retroalimentar, mejorar y extender las mejores prácticas hacia el profesorado, particularmente el más joven y de reciente ingreso, es el objetivo que persigue esta publicación. Una mirada al pasado inmediato puede ayudar a situar en perspectiva la reflexión colectiva sobre las prácticas escolares en el Colegio, súbitamente confrontado por la pandemia y el cambio social en aspectos cruciales como el uso generalizado de las nuevas tecnologías digitales, la redefinición del espacio escolar, las nuevas condiciones laborales y didácticas de la enseñanza, y los dramáticos cambios en los procesos de socialización juvenil causados por la irrupción de las redes sociales en la vida cotidiana de los individuos, entre otros.

Marzo de 2026